Hay una curva de aprendizaje cuanto empezamos en un nuevo espacio de trabajo. Hay que entender las jerarquías y diferentes particularidades que tienen los trabajadores y la cultura corporativa. Existen empresas que tienen procesos de inducción, pero la mayoría de las veces tienes que aprender por tu cuenta o con otro compañero de trabajo. En esa curva de aprendizaje, el trabajo también comprende ciertos aspectos que te ayudan en el desempeño de tus actividades.
En otras empresas, no existe nada de lo anterior. Estas empresas piensan que tú funcionas solo dentro de la empresa, que ellos no deben involucrarse en tu trabajo, que como ellos no conocen de tu trabajo entonces eres un individuo aparte. Estas empresas te delegan toda la responsabilidad y carecen de un proceso colaborativo.
Me he encontrado con ambos ambientes, pero el que he descrito en el párrafo anterior suele ser el que más afecta tanto a la empresa como al empleado. Aunque seas el mejor jugador del mundo, existe un período de adaptación cuando empiezas a jugar con un equipo nuevo. Lo mismo ocurre cuando empiezas a formar parte de una empresa.
La dificultad de formar parte de un equipo lo suelen asociar con la falta de competencias que pueda tener una persona, sin tomar en cuenta que la empresa es quien debe estar interesada en su inclusión. El trabajo en equipo tiene un período de aprendizaje. En este período entiendes cómo funcionan, qué errores suelen tener, qué los hace pertenecer y el vínculo que tienen con el trabajo que hacen. Hay una serie de cualidades psicológicas que están en juego y no son visibles para los líderes.
El equipo también se adapta a la persona, entendiendo tu manera de trabajar y qué actividades pueden realiza para que te sientas cómodo. De esta manera, el equipo te envuelve en el sentido de pertenencia que ayuda a que tu trabajo tenga más significado que un salario.
Y aún así, hay personas que creen que la inserción laboral ocurre de un día al otro.
Para que se logre, es importante compartir responsabilidades para aprender tanto como los demás puedan aprender de si. Si se logra un ambiente de este tipo, se despersonalizan los proyectos y se logra un trabajo conjunto.
En mis pasantías dentro de una agencia de publicidad, siempre existía un flujo de ideas con los diseñadores gráficos. Aunque ellos tenían las decisiones finales en la dirección de arte, siempre buscaban apoyo y feedback de otras personas del equipo. Aunque cada quién tiene sus habilidades, nuestras responsabilidades se compartían. Yo tenía la responsabilidad de asegurar que mi idea llegara de manera visual de la forma más fidedigna posible, mientras que el diseñador necesitaba entender la idea para manifestarla en el arte final. Ambos cumplíamos ciertas responsabilidades, pero había una responsabilidad conjunta. Al final de cuentas, el cliente veía un resultado final que era responsabilidad de ambos.
La curva de aprendizaje se logra cuando la responsabilidad colectiva es más importante que la responsabilidad individual. Si muchas empresas entendieran eso, dejarían de considerar un puesto de trabajo como una manera de delegar un trabajo que forma parte importante de los proyectos que están realizando. Preocuparse por el proceso colaborativo es importante porque convierte un trabajo en un espacio de ideas. Así todos nos sentimos más cómodos con lo que hacemos y eso se verá en los resultados.

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