Necesitamos más hombres renacentistas

Published by

on

Estos son los pasos para ser exitoso según el colectivo:

  1. Especialízate.
  2. Enfócate.
  3. Termina la carrera.
  4. Quédate en una empresa y escala poco a poco.
  5. Concentra tu atención en un solo tema.

Estas ideas son recurrentes en nuestra sociedad actual.

Y sí, he hablado de alguna de ellas en algún momento.

Luego de la Revolución Industrial, tenemos una obsesión enfermiza con preparar a las personas para que sean competentes en una sola área de conocimiento. Caemos en un mundo multidisciplinario, cada disciplina con sus propias teorías, en vez de un mundo interdisciplinario, donde hay un proceso colaborativo entre las diferentes disciplinas.

Si te contrata una compañía, es probable que estés designado a hacer una actividad muy específica.

Si te graduas de bachiller, te exigen enfocarte en una sola carrera universitaria.

Si eres escritor, van a querer encasillarte en un solo género o tema.

Nos enfrascamos en una sola área por nuestra obsesión de iteración y optimización. Sabemos que si hacemos un trabajo bien, es probable que lo hagamos mejor cada vez que lo realicemos.

Esto es una trampa mortal para los seres creativos, que tenemos que estar saltando de un lugar a otro.

Si eres reconocido por hacer los mejores artículos del piso, es mejor que empieces a cambiar tu estilo. Si eres reconocido por hacer cortometrajes de terror, no está de más cambiar de género. Si eres ingeniero y eres reconocido por una actividad en específico, es hora de hacer un proyecto donde tengas que utilizar otra capacidad.

Pero no voy a hacer mi mejor trabajo. ¿No es ese el punto de especializarse?

Puede que la primera vez que hagas algo diferente sea terrible, pero al menos está dándote el permiso de aprender y encontrar retos diferentes.

Eres creativo y necesitamos más hombres renacentistas.

Supongo que has escuchado de Da Vinci. Si lees esto por internet, no vives como un cavernícola.

Sí, voy a hablar de Da Vinci el inventor, el matemático, el mago, el escultor, el arquitecto, el ingeniero, el literario, el astrónomo, el paleontólogo, el botánico, el escritor, el músico, el científico. Y sí, también era pintor.

Da Vinci experimentó cualquier área de ciencias y humanidades posibles. El era el hombre renacentista por excelencia. ¿Por qué no ser como el?

Probablemente Da Vinci no era el más competente en la lista de disciplinas mencionadas, pero lo intentó. Su mente estaba creando en diferentes áreas y esto lo colocaba por delante de su sociedad y el mundo. Da Vinci estaba dispuesto a sufrir en áreas que era completamente incompetente para ejercitar su mente y experimentar con su creatividad en diferentes áreas.

Creo que la gran diferencia entre Da Vinci y muchos de los creativos de hoy en día es que el famoso pintor experimentaba por diversión, por ser feliz, porque su meta de vida era la autorrealización y a partir de ella pensaba trascender.

El se daba la libertad de experimentar, de intentar las cosas por el gusto de aprenderlas.

En la era actual, parece que estamos limitados por un título universitario, un puesto de trabajo, por lo que fuimos reconocidos alguna vez. No somos personas, sino títulos. Somos médicos, abogados, músicos, profesores, entre otros. No se trata de cómo puede ayudar una persona, sino del modus operandi que utiliza para ello. Puede que alguien sea médico, pero tiene una excelente capacidad para pintar. O un abogado con capacidades de escribir una gran novela de misterio. ¿Cuál es el miedo de experimentar?

Te invito a que, por un momento, pienses en ese interés o talento que nunca te distes el permiso de experimentar. Deja que esa capacidad pueda crecer. Esa capacidad que has muteado en tu cabeza por tanto tiempo puede ser la semilla de algo inesperado. Olvida tu trabajo de 9 a 5 por un momento y piensa en tu trabajo como una sala de experimentación, una manera de encontrarte. A partir de esta mentalidad puedes contribuir algo grande al mundo.

Así como los renacentistas tenían una sed por descubrir, empecemos a hacer las cosas por el mero hecho de descubrir algo. Hagamos las cosas porque nos hacen felices, porque nos entretienen, por el simple hecho de aprender. Con ello no existen barreras entre ciencias y humanidades. La barrera está en cuánto puedes aprender del mundo durante tu vida.

Un reto interesante,¿cierto?

Probablemente por eso Da Vinci se dedicó a aprender tanto.

 

 

Deja un comentario