Cosas que aprendí del 2022

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Siempre aparecen muchas reflexiones a inicios del año. Nos gusta comparar y contrastar el año que pasó con el que está empezando. Sin embargo, empezamos con buen pié escribiendo resoluciones sobre cosas que quisiéramos para el nuevo año y luego la inercia del día a día hace de las suyas. Regresamos al típico business as usual.

Esta inercia sucede principalmente porque no evaluamos los logros y aprendizajes del año anterior y qué hicimos para llegar allí. Si no vemos las cosas que hicimos previamente, ¿cómo pretendemos pensar hacer cambios en el año entrante?

He aprendido mucho sobre las resoluciones de fin de año y la psicología detrás de las metas. Quizás en otra oportunidad retomaré este tema, aunque ya lo he comentado en años anteriores. En esta oportunidad, prefiero compartir algunos de los aprendizajes del último año porque en la simpleza de un aprendizaje está la grandeza de las acciones que podemos tomar.

Empecemos a ver algunos de estos aprendizajes que pueden ser un recordatorio para las grandes(o pequeñas) cosas que quieren realizar en el 2023.

1. La Salud física afecta todas las áreas de nuestra vida.

Decir que no comía bien durante mi maestría es poco decir. Estaba solo y estresado, en una ciudad que no conocía, completamente fuera de mi comfort. Era inevitable buscar comfort en la comida rápida y los dulces. Cada vez que sentía que no tenía suficiente tiempo para estudiar, una pizza llevaba a mi casa en 15 minutos. Si ya en la pandemia había tenido un aumento de peso importante, esa temporada de cambios de la maestría exacerbó el problema.

Llegué a pesar 105 kilos, mi peor condición física en toda mi vida. Y eso también llevó a mi condición mental. Me daba cuenta de que me distraía fácilmente, tenía mucha ansiedad, caía en depresión y me sentía inseguro de mí mismo. En abril del 2022, decidí que algo tenía que cambiar.

Empecé una dieta con una nutricionista y retomé mi rutina de ejercicios. Todo lo hacía lentamente, incrementando el ejercicio a un punto que sentía que podía hacerlo consistentemente. Con el tiempo, los cambios empezaron semana tras semanas. Al momento de hoy, he perdido unos 20 kilos, me encuentro fuera de riesgo y me siento mejor. Más allá del cambio físico, los verdaderos cambios los sentía en mi mente.

Se nos olvida cómo todo está conectado en nuestra vida. Con tan solo caminar 10 minutos al día, ya tenemos un cambio de humor, reducimos el riesgo de Alzheimer y tenemos mayor claridad mental. Mi cambio físico se evidenció en mi autoestima, actitud ante la vida, seguridad y energía. No hay que hacer un cambio radical para mejorar nuestra condición física. Además, los efectos a corto y largo plazo son irrefutables.

2. Nuestro entorno afecta todo lo que hacemos

Al regresar a Caracas, me di cuenta de que necesitaba hacer cambios que reflejaran las cosas que quería realizar en ese momento. Empecé por mi cuarto, que nunca ha sido el modelo ejemplar del minimalismo ni de la organización. El cuarto siempre está en constante flujo de orden y desorden, reflejando cómo estoy mentalmente en un momento determinado.

Decidí este año que mi cuarto sería un mejor espacio para el desarrollo de mi magia. Aunque disfruto la práctica y el ensayo, admito que estas pueden ser tediosas cuando día tras día estás haciendo exactamente lo mismo. Busqué hacer un espacio más agradable y que me recordara que tenía que practicar. Conseguí también un lugar donde podía grabar la sesión para luego analizarla.

Del mismo modo, me di cuenta de que si hacía ciertas actividades como investigar dentro de mi cuarto, mi cabeza seguía en ‘modo oficina’ al momento de dormir. Busqué entonces hacer un espacio para hacer estas actividades en otras áreas de mi casa. Cuando las hacía de mi cuarto, mi sueño empezó a mejorar.

Estos ejemplos exponen cómo nuestro entorno determina nuestra dirección mental. Dicen que parte de crear hábitos implica hacerlos obvios en el propio entorno. Hay que saber cómo separa ciertas actividades con pequeños cambios como establecer una oficina fuera de nuestro cuarto si trabajamos de forma remota. Estos cambios en nuestro entorno permiten que la mente esté dispuesta a realizar ciertas acciones.

3. Las ideas se cosechan.

En los seis meses que llevo haciendo magia en un restaurante todas las semanas por dos horas, he crecido mucho como mago. Mientras algunos magos tienen la oportunidad de presentarse unas dos o tres veces ante público, yo tengo la posibilidad de presentar mi magia en el restaurante unas 10 veces en dos horas. Y por más que haya una preparación previa, no hay mejor aprendizaje que trabajar ante diferentes tipos de público.

Una de mis piezas favoritas que hago en el restaurante la he trabajado desde el 2018 y dura aproximadamente dos minutos. Sí, cuatro años para dos minutos. He trabajado en otros efectos durante este plazo de tiempo, pero esto muestra cómo una idea toma tiempo para desarrollarse.

Muchos momentos exitosos como mago en el 2022 siguen este patrón. Son piezas que he trabajado por años y meses hasta ser estrenadas en el 2022. Luego de estrenarlas, las sigo refinando hasta llegar un punto donde me siento satisfecho. Sin embargo, es reduccionista de mi parte pensar que estos logros solo fueron del 2022. Aunque estas piezas fueron estrenadas en el 2022, son el resultado del trabajo de años anteriores, de manera consciente e inconsciente.

Las ideas se cosechan. Empiezan como pequeñas cosas y hay que trabajarlas. Trabajarlas hasta que la acción y la intención se unan para llegar a lo que queremos. Hay ideas que mueren y otras que se transforman. Hay que cosecharlas día a día para que, años después, surjan en nuestro trabajo o en nuestra vida personal.

4. Vivir bajo nuestros términos

Cuando regresé a Venezuela, decir que tuve un choque cultural es poco. Tenía una perspectiva diferente frente a varios aspectos de mi vida que no coincidían con mi entorno. Había aprendido de cosas nuevas que me gustaban, cosas que ya no me gustaban y otras que había aprendido a gustar.

Al retomar mi ritmo de vida en el 2022, empecé a tomar en cuenta cosas que no hacía con regularidad, pero quería que formaran parte de mis semanas. Salía más de forma improvisada, adquirí gustos nuevos, y tomé en cuenta nuevas maneras de trabajar. Por ejemplo, decidí reinventar los shows que presento para eventos privados y corporativos. Trabajé en ellos hasta llegar a un punto donde tengo, en su mayoría, shows diferentes a los que presentaba en el último par de años.

En el vértigo de la vida se nos olvidan las cosas que sí podemos modificar para vivir bajo nuestros términos y asegurar que tu realidad se acerque más al ideal de vida que quieres tener. A veces esta brecha es significativa. Sin embargo, podemos aclarar nuestros deseos y necesidades para acortar esa brecha entre el ideal y la realidad. Optar por decir ‘no’ a algo permite decirle que ¡sí! a otras. Nuestra vida cambia y está bien aceptar cosas nuevas, así como dejar a un lado aquellas que no nos brindan tanta emoción ni energía como antes.

5. Recibe el cariño de las personas

Puede que esta sea la revelación más evidente y, a su vez, trascendental del año. Es algo que podemos hacer en este momento y repercute en todo. Lo dejé de último porque me siento vulnerable comentarlo, pero vale la pena compartirlo.

Regresando a Venezuela, estaba tratando de mantener contacto con mis amigos de Europa, tratando de acortar las cinco horas de diferencia que hay de un continente al otro con un mensaje de texto. Era complicado porque sentía que tenía un pié en Venezuela y otro en Europa. Y, al igual que muchos venezolanos, sumémosle el resto de amigos y familiares repartidos por todo el mundo. Sentía que perdería contactos con todas las personas que tenía tantos recuerdos y experiencias compartidas.

Todo se hizo más fácil cuando fui más honesto con la dificultad de la transición de un lugar al otro, tanto con las personas a mi alrededor como conmigo mismo. Opté por darle mi mayor atención posible a la persona que tenía en frente o con la que estaba conversando por teléfono. Busqué diferentes estrategias para mantenerme comunicado día a día. Y aunque fallo aún, entiendo que a veces un mensaje que envíes un par de semanas después es mejor que quedarse en un limbo comunicacional. Una foto de algo que me había pasado en el día y un video compartido bastaba a veces para decirle a alguien que la recordaba. Allí me di cuenta lo bonito de recibir el cariño de las personas a través de diferentes maneras. Mejor acercarme a mis personas cercanas en las oportunidades que tenía que arrepentirme y preocuparme constantemente en ser olvidado.

Algunos días recaemos en ver una serie o película, cuando podemos enviar un mensaje a alguien que llevamos tiempo sin compartir. Aunque sea difícil planificar salidas, el momento que uno se encuentra con las personas te hace dar cuenta que es invaluable.

Y lo mejor de todo es que al dar cariño en momentos como estos, también recibimos cariño en consecuencia.

Y seguimos…

Cuando empecé a escribir estas ideas, pensé que sería algo breve para el newsletter. Luego me di cuenta de que había explicado bastante de cada aprendizaje. Por eso los dejaré con estos cinco aprendizajes esta semana y les comentaré los otros la semana que viene. Creo que estas ideas son prácticas, que repercuten en muchas de las cosas que hacemos. Espero que al menos una de ellas te haya hecho pensar en cosas que puedes realizar durante este 2023.

¡Y que tengan una semana de mucha magia!

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