El capítulo 76 del Tao Te Ching incluye esta línea: ‘Un árbol que no se dobla se rompe fácilmente’.
Este, creo yo, es la base de tantos conflictos internos que tenemos en nuestros días; hay que saber que siempre nos tocará adaptarnos para no rompernos.
Recuerdo aquellas oportunidades en las que me rompí fácilmente. Esos momentos en los que la terquedad y el orgullo pensaron que siendo rígidos pudiéramos ganar esta batalla. Al final, uno queda más derrotado de lo normal cuando somos inflexibles.
Estamos en constante negociación con nosotros, con los demás y con nuestras circunstancias. Hay negociaciones en las que logramos el objetivo y otras en las que no. Sin embargo, es reduccionista ver esta corta línea en términos dicotómicos.
El árbol no busca doblarse para ‘negociar’; el árbol busca doblarse para buscar oportunidades de vida. Puede que el árbol busque el sol, o ve algo que estorba su camino de crecimiento y le da la vuelta a la situación. No se trata se ‘ganar’ o ‘perder’, sino de ver cuáles son las mejores oportunidades dentro de las circunstancias en las que está. Este nivel de conciencia es diferente al que normalmente optamos en circunstancias como estas.
Esta es la base de la frase. El gran problema está en ver estas oportunidades. Solemos estar tan enfocados en lo que queremos tener, en no dar nuestro brazo a torcer, que olvidamos el otro rango de posibilidades que pueden haber para nosotros en nuestras circunstancias. De eso se trata estar en el presente. En vez de sentirnos en un estado mental fuera de nuestra realidad, estar en el presente se trata de tener conciencia de lo que se nos presenta en la realidad del aquí y el ahora.
Pienso que muchas de las cosas que más nos maravillamos se encuentran en estas oportunidades. Son opciones que nunca nos imaginamos y que agrandan nuestro mundo. Vemos un mundo de abundancia en el que siempre tenemos maneras de crecer. Con todas estas posibilidades, se have evidente que a veces somos nosotros quienes decidimos rompernos fácilmente, ¿cierto?
El psicólogo e investigador Richard Wiseman hizo una investigación sobre las personas que se denominan suertudas. Su conclusión, en diferentes experimentos, fue que aquellos que se denominan suertudos en términos de mentalidad nos da la posibilidad de encontrar más oportunidades en nuestra vida y, por ende, encontrar la ‘suerte’ en nuestro alrededor.
Somos las historias que nos contamos a nosotros todos los días. Una de las maravillas de la magia es que nos invita a cambiar la narrativa. La magia nos recuerda que siempre tenemos el poder de crear magia en nuestra propia vida, siempre y cuando entendamos que, inclusive en los momentos más complejos, tenemos oportunidades a nuestra disposición que nos permite crecer como seres humanos. La curiosidad por las oportunidades que podemos encontrar en el camino es la verdadera energía que activa la magia. Por eso escojo contar historias a través de la magia. De diferentes maneras, quiero presentar un reflejo que muestre cómo tú puedes encontrar caminos sin romperte fácilmente.
Tanto lo que puede encontrarse en una sola frase de un libro. Nos hace pensar la cantidad de cosas que pasamos por encima en vez de detenernos y encontrar esas posibilidades.

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