Durante las últimas semanas, he asistido a diferentes espectáculos en vivo. Aunque los he disfrutado, siento que podría disfrutarlos más si el comportamiento del público fuera un poco más respetuoso frente a los artistas y frente a los demás espectadores.
Suena raro hablar de etiqueta para ir al teatro o a un concierto, pero me parece evidente el cambio de los espectadores post-pandemia donde muchas veces se comportan como si estuvieran frente al televisor en vez de encontrarse frente a personas en vivo haciendo todo lo posible para crear una experiencia. Yo podría entender algunas cosas si el evento fuera privado o un concierto en un estadio, pero estamos hablando de una sala de teatro.
Lo primero que he notado es la impuntualidad de las personas al asistir a estos eventos, obligando a las producciones a empezar tarde. Muchas producciones de teatro prefieren empezar tarde que empezar puntual porque, si la mitad de las personas no han llegado, igualmente terminarán siendo distracciones para los artistas y los espectadores puntuales. Me parece tan extraño que una persona que haya adquirido una entrada para un evento (bastante más costosa que una entrada al cine) le parezca oportuno llegar tarde, como si el evento tiene que esperar por todos los asistentes. Pareciera exagerado, pero pienso que para esto lo mejor es que los mismos teatros tomen una actitud severa para las personas que hayan llegado tarde y negarles el acceso unos 10 minutos después de haber iniciado el espectáculo. Si bien esto no será algo que le guste al que llegue tarde, pienso que los artistas y los espectadores puntuales merecen un mínimo de respeto.
Lo segundo que he notado es el uso irrespetuoso de los teléfonos celulares. Ahora, quiero puntualizar que el problema está en el uso, no los teléfonos en sí. Todo tipo de tecnología utilizado con mesura es positivo. Si usted quiere tomar fotos cuando los actores están dando su último saludo, tiene todo el derecho del mundo en tomar la foto y llevarse su pequeña parte de capital cultura, como lo llamaría el sociólogo Pierre Bourdieu. Sin embargo, si usted no silencia su teléfono, ve mensajes durante la función y toma fotos y videos constantemente sin discreción, allí empiezan los problemas. El sonido e iluminación de los teléfonos distrae a los espectadores que están a su alrededor y a los artistas que notan que intentan tener su mayor concentración para llevar a cabo su trabajo. Si el espectador necesita ver mensajes, sería mejor que la persona se quedase en su casa a ver televisión. Por último, creo que las personas no entienden que cuando adquiere una entrada está en el derecho de vivir el espectáculo y no lo puede documentar. Si usted saca a grabar un video de una obra en otra parte del mundo, probablemente lo expulsen de la sala. Porque al igual que la piratería de películas es un proceso ilegal porque va en contra de los derechos de autor, los espectadores no estamos en el derecho de grabar un espectáculo en vivo en un teatro.
Hago un llamado a respetar los actos culturales y los espacios donde se realizan. Invito a que las personas utilicen estos espacios para vivir una experiencia en el presente en vez de documentar algo que no tendrá contexto en el futuro. Los espectáculos en vivo están para desentendernos de la realidad, argumentar nuestras ideas y entrar a mundos diferentes. Muchas personas ahorran su dinero para asistir a estas experiencias y los artistas se dedican meses para darles la mejor experiencia durante las dos horas de su presentación. Sí, los tiempos cambian, pero no se puede perder el respeto al otro ni las pequeñas costumbres que ayudan, tanto a los espectadores como a los artistas, a vivir de la experiencia cultural. En el mundo de la inteligencia artificial, no hay nada más humano que estar juntos viviendo una experiencia única, todos juntos, en el presente.

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